Para la Dra. López Moya, el objetivo no era hacer "fotos de clínica", sino construir una marca personal sólida.
Diseñamos una sesión High-Key (fondo blanco puro) para comunicar transparencia, higiene y precisión clínica.
La dirección de arte jugó con el contraste: la autoridad de la bata blanca frente a la sofisticación moderna del uniforme negro.
Cada pose —desde la mirada a través de la jeringuilla hasta la gestión digital en el escritorio— está pensada para posicionarla no solo como doctora, sino como líder en su sector.
Iluminación y enfoque
A menudo, la medicina estética se percibe como fría o intimidante. Mi misión en esta producción fue humanizar la técnica.
A través de una iluminación envolvente y una dirección de posado relajada, capturamos el equilibrio perfecto entre rigor científico y empatía.
Documentamos el proceso real (la colocación de guantes, el diagnóstico, la herramienta) pero manteniendo siempre el foco en la mirada y la sonrisa de la profesional.
Una imagen diseñada para que el paciente diga: "Estoy en buenas manos".