Eliminar el ruido para escuchar el vínculo. En esta sesión, la dirección de arte fue radicalmente simple: denim, blanco y luz suave. Al despojar la escena de cualquier elemento decorativo, obligamos al ojo a centrarse en lo único que importa: la conexión física y emocional. La composición piramidal, protegiendo la maternidad, crea una estructura visual de fuerza y ternura. No buscamos la "foto perfecta de salón", sino una imagen editorial que celebre la familia con una estética contemporánea y limpia.
La familia no es algo estático, es una energía en movimiento. Esta serie documentaliza un momento de transición y espera. Mi objetivo fue capturar la intimidad del núcleo familiar sin invadirla. Sin poses forzadas, solo la interacción honesta: un beso, un abrazo, la protección instintiva. El resultado es un archivo visual atemporal. Imágenes que no envejecen porque no dependen de modas, sino de la verdad de sus protagonistas.